He aquí uno de esos vinos que dan para explicar las casi dos décadas de exhuberancia irracional en el paisaje bodeguerístico español. Allá por principios de los años 90, cuando el mapa vinícola español comenzaba en el Crianza y terminaba en el Gran Reserva recibió con alegría los primeros vinos de Enate, elaborados de una manera mucho más moderna, con más fruta y cambiando la madera vieja por la nueva. Con Enate vino el boom del Somontano, descubrimos la Cabernet y la Merlot y, como ha ocurrido en tantos paisajes… llegaron los inversores a roturar, excavar y cimentar para crear bodegas donde lo más importante estaba en el edificio, y no dentro de la botella. Un mal muy extendido.
Con Enate llegó Viñas del Vero, y detrás conocimos Pirineos y así hasta el total de 34 bodegas que vienen listadas en la web del Consejo Regulador. El vino del Somontano dejó de ser un desconocido para entrar en nuestras copas y nuestras bodegas. Y enseguida aparecieron los proyectos irracionales basados en la escasez, en la supuesta singularidad de viñedos no tan singulares. Ediciones limitadas, Reservas Especiales, Blecuas, Marborés y Secastillas que se alejaron de la senda de la buena relación calidad precio y que quizá culminaron con esa aberración que es Uno. Vinos que no habían demostrado nada y se posicionaban como si tuvieran 500 años de historia a cuestas y que, retomado el sentido común a fuer de la crisis se venden menos que Uno. Es decir, cero.
Llegó la hora de la reconversión y ahora toca sacar nuevas etiquetas para vender a menor precio ese vino que antaño comprábamos a 30 y ahora a 30 no lo compra nadie. Y ahí llega el Miranda de Secastilla, que tampoco se debe vender mucho a los 9 euros que piden por él y que termina a 2,30 euros la copa en un bar de vinos, precio que se ajusta bien a su calidad.
Es este Miranda de Secastilla 2007 un buen vino, con una fruta limpia, donde se nota la garnacha, y la vinificación no tiene defectos apreciables, con un paso de boca carnoso, un tanino suave y una buena acidez, fácil de beber y bien presentado. Un vino que no me importaría volver a tomar por copas. Por cierto, tiene entrada en el blog de Sibaritastur.
Bebido en: un bar de vinos
Precio: 2,30 € la copa
Recompra: ¿por qué no?